Petropar puso el foco en uno de los eslabones que pueden marcar la diferencia en su cadena de combustibles: la producción local de alcohol. Mientras la zafra 2026 avanza en Mauricio José Troche, la compañía estatal busca sostener el abastecimiento de caña y mejorar el desempeño de la instalación que transforma ese cultivo en un insumo energético.
El movimiento adquiere especial interés para el mercado de estaciones de servicio porque el resultado de la campaña agrícola no termina en el campo. La materia prima procesada en Troche alimenta una cadena industrial que desemboca en la elaboración de alcohol, utilizado posteriormente en las formulaciones de combustibles.
Durante una reunión con integrantes de la Asociación de Cañicultores de Mauricio José Troche, autoridades de Petropar analizaron nuevas acciones para elevar la productividad del cultivo y garantizar el funcionamiento de la alcoholera. Los productores destacaron tanto el acompañamiento técnico recibido como el cumplimiento de los pagos por la caña entregada.

La campaña actual viene mostrando una evolución positiva. Petropar ya había informado avances importantes en la operación de Mauricio José Troche y posteriormente comunicó que la zafra superó los 100 días de actividad.
Para la petrolera pública, mantener un flujo constante de materia prima resulta determinante. Cuanto mayor sea la capacidad de procesamiento y mejor el rendimiento obtenido de la caña, mayor margen existe para sostener la elaboración de alcohol durante el ciclo industrial.
El desafío, por tanto, no se limita a incrementar la superficie cultivada. También pasa por mejorar la calidad del insumo, elevar la productividad de los productores y garantizar una recepción continua que permita aprovechar la capacidad instalada.
La alcoholera de Mauricio José Troche ocupa un lugar particular dentro de la estructura de Petropar. Allí la empresa participa directamente en una etapa que conecta el sector agrícola con el mercado de combustibles.
Ese esquema permite que una parte del proceso de elaboración del biocombustible se desarrolle dentro del propio país, desde la producción de la caña hasta la transformación industrial.
Por eso, los resultados de la zafra adquieren una dimensión que va mucho más allá de los productores del departamento de Guairá. Para las estaciones de servicio y los consumidores, el desempeño de la instalación forma parte de una cadena que termina en los productos comercializados en el mercado paraguayo.
Petropar viene trabajando junto con los cañicultores para mejorar el rendimiento del cultivo. La asistencia técnica y el suministro de materiales adecuados buscan elevar la productividad de las fincas y asegurar mejores condiciones para la industrialización.

El objetivo es atacar uno de los principales desafíos de cualquier esquema de biocombustibles de origen agrícola: conseguir suficiente materia prima con características que permitan mantener un proceso industrial eficiente.
En ese sentido, el vínculo entre la estatal y los productores se convierte en un componente relevante para el funcionamiento de la alcoholera. La continuidad de los pagos y el acompañamiento técnico aparecen como herramientas para sostener la entrega de caña durante la campaña.
La evolución de Troche abre una oportunidad para Petropar, aprovechar una campaña que viene mostrando buenos resultados para consolidar la producción local de alcohol y fortalecer su estrategia de biocombustibles.
La empresa deberá sostener el ritmo industrial durante el resto de la temporada y traducir el mayor volumen de caña procesada en resultados concretos para la elaboración del producto energético.





