La zafra cañera 2026 comenzó antes de lo habitual, y dejó entrever que el país necesita acelerar la producción de alcohol carburante para sostener el abastecimiento de combustibles mezclados con etanol.
Petropar puso en marcha la molienda en su planta alcoholera de Mauricio José Troche con varios días de anticipación respecto a campañas anteriores, en una decisión que productores y autoridades consideran histórica. Pero detrás del acto oficial y del ingreso de los primeros camiones de caña aparece un dato que genera preocupación dentro del negocio: la principal planta estatal de etanol sigue funcionando con equipamiento antiguo mientras su renovación permanece trabada judicialmente.
La estatal paraguaya proyecta procesar entre 350.000 y 400.000 toneladas de caña durante esta campaña. El alcohol producido será utilizado para el corte con combustibles comercializados en el mercado interno, un segmento que gana cada vez más peso dentro de la estrategia energética paraguaya.
Según expresaron desde la estatal a Surtidores Latam, el inicio temprano de la molienda no solo apunta a mejorar la logística agrícola. También busca asegurar volumen de producción en momentos donde el etanol adquiere mayor protagonismo como componente de las gasolinas.
En Paraguay, la producción de alcohol carburante depende en gran parte del funcionamiento de la planta de Troche, por lo que cualquier problema operativo impacta directamente sobre la capacidad de abastecimiento.
Aunque Petropar había proyectado avanzar con un nuevo tren de molienda para mejorar la eficiencia industrial y reducir fallas, el proceso continúa paralizado por una medida cautelar judicial. Como consecuencia, la estatal deberá afrontar otra campaña utilizando infraestructura de larga data y manteniendo esquemas de contingencia con ingenios privados.
El presidente de Petropar, William Wilka, admitió que, sí aparecen inconvenientes técnicos durante la zafra, parte de la molienda volverá a derivarse a plantas externas para evitar pérdidas de materia prima y garantizar la recepción total de la cosecha.
La situación expone una contradicción que empieza a observarse en varios mercados de la región, ya que mientras crece la necesidad de biocombustibles líquidos para acompañar las mezclas en surtidores, parte de la infraestructura industrial todavía arrastra limitaciones operativas y demoras de inversión.
En paralelo, el Gobierno paraguayo intenta sostener la relación con el sector cañicultor mediante garantías de compra, incentivos económicos y asistencia técnica. Petropar mantendrá este año el valor de G. 245.000 por tonelada de caña y sumará un plus adicional para estimular mayor entrega de producción.
Según datos difundidos durante la apertura de la campaña, cerca de 1.800 productores participan del circuito cañero y más de 50.000 familias dependen directa o indirectamente de la actividad.



















0 comentarios