La importación de combustibles comenzó a mostrar una ventaja económica cada vez más difícil de ignorar en México. Ramses Pech, especialista energético, expresó a Surtidores Latam que las gasolinas premium y el diésel importados ya llegan al mercado con precios de hasta 9 por ciento por debajo de los comercializados por Pemex, incluso después de sumar almacenamiento, logística y transporte.
El mismo plantea que el problema dejó de ser ideológico y pasó a convertirse en una cuestión financiera y operativa. Mientras el país resigna miles de millones de pesos en recaudación del IEPS para contener los precios, la petrolera estatal enfrenta crecientes dificultades para sostener valores competitivos frente al combustible proveniente del exterior.
El costo base del producto importado se ubica en 18.46 pesos por litro para gasolina regular, 19,38 para premium y 19.5 para diésel. Luego de incorporar gastos portuarios, almacenamiento por 15 días, mermas y financiamiento, los valores ascienden a 18.62 pesos para regular, 19.54 para premium y 19.75 para diésel.
En contraste, Pemex vende esos combustibles en sus Terminales de Almacenamiento y Reparto a 18.69 pesos por litro para gasolina regular, 21.47 para premium y 21.76 para diésel.
La diferencia en regular todavía es reducida, apenas siete centavos por litro. Sin embargo, premium y diésel muestran una distancia mucho más amplia: 1.93 y 2.01 pesos menos por litro respectivamente para el producto importado.
El experto también indicó que la ventaja se mantiene aun después de mover el combustible dentro del territorio mexicano. Cuando el traslado se realiza por ducto desde Tuxpan hacia terminales cercanas, el costo adicional ronda los 18 centavos por litro. Asimismo, la gasolina premium importada queda en 19.72 pesos y el diésel en 19.93, todavía por debajo de los valores de Pemex.
Incluso mediante autotanque y recorridos de hasta 300 kilómetros, el premium y el diésel continúan mostrando diferencias favorables frente a la petrolera estatal. La gasolina regular es la única que pierde competitividad en trayectos más largos.
Para Pech, esto refleja una mayor eficiencia de la logística privada frente a una cadena de refinación nacional afectada por paros no programados, bajos niveles de utilización y mayores costos operativos.
El informe añade además que cerca del 45 por ciento de los ingresos de Pemex provienen de la comercialización de gasolinas y diésel en terminales y estaciones de servicio, por lo que una pérdida sostenida de competitividad impactaría directamente sobre la principal fuente de recursos comerciales de la compañía.
A esto se suma el frente fiscal. México dejó de recaudar más de 35 mil millones de pesos en IEPS en apenas diez semanas debido a los estímulos aplicados para contener los precios al consumidor. El estudio sostiene que ese esfuerzo no corrige el problema estructural: producir combustibles en el país sigue siendo más costoso que importarlos en muchos segmentos del mercado.
Cabe aclarar que los importadores no compran combustible al precio minorista que se observa en las estaciones estadounidenses, sino bajo contratos mayoristas y referencias internacionales que permiten valores más competitivos según volumen y logística.
Por otro lado, las refinerías nacionales continúan enfrentando problemas de calidad, bajos rendimientos y dificultades operativas que elevan los costos de producción. Es por ello que importar aparece como una alternativa inmediata para garantizar abastecimiento y estabilidad de precios sin depender exclusivamente de la producción local.



















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