Mientras el petróleo recupera terreno perdido después de la crisis desatada en Medio Oriente, las estaciones de servicio todavía no reflejan ese alivio con la misma intensidad. La razón está en varios eslabones antes del surtidor: en las refinerías, los inventarios acumulados durante la escalada y la cautela que aún domina al comercio internacional.
En Paraguay esa diferencia quedó expuesta durante las últimas semanas. Los emblemas privados ajustaron con mayor rapidez sus valores, mientras Petropar aplicó rebajas más moderadas. Sin embargo, para el analista energético Victorio Oxilia Dávalos no existen diferencias sustanciales entre unos y otros cuando se observa el proceso completo.
El consultor expresó a Surtidores Latam que cuando apenas estalló el conflicto entre Irán e Israel, fueron las compañías privadas las que trasladaron inmediatamente el incremento de las cotizaciones internacionales. Sin embargo, la petrolera estatal demoró ese movimiento porque contaba con mayores inventarios adquiridos previamente. Ahora sucede exactamente lo contrario, ya que Petropar continúa comercializando parte de ese stock comprado a valores superiores y, además, sus procesos de adquisición requieren más tiempo que los del sector privado.
La verdadera explicación, sin embargo, aparece al observar la evolución de los productos refinados. Aunque el Brent llegó a retroceder entre un 20 y un 25 por ciento desde los máximos registrados durante la crisis, el gasoil y las gasolinas apenas cedieron entre un 5 y un 7 por ciento. «El petróleo bajó, pero todavía no ocurrió lo mismo con los derivados», resumió Oxilia Dávalos.
El motivo es que las plantas refinadoras continúan trabajando con una mezcla de crudo adquirido antes y después de la escalada de precios. Esa combinación eleva los costos promedio de producción y demora la llegada de materias primas más económicas al consumidor final.
A ello se suma otro factor que mantiene elevados los valores de venta: los márgenes de refinación continúan muy por encima de sus niveles habituales. Según el especialista, hoy se ubican entre dos y tres veces por encima de los registros normales, debido tanto a la necesidad de compensar pérdidas sufridas durante las semanas más críticas como a la incertidumbre que todavía rodea al transporte marítimo por el Estrecho de Ormuz.
Ese corredor continúa siendo uno de los principales termómetros del comercio mundial de hidrocarburos. Si bien el riesgo de un bloqueo total disminuyó, los operadores internacionales siguen incorporando un componente preventivo en sus decisiones comerciales, lo que limita una baja más acelerada de los derivados.
Por esa razón, quienes esperan nuevas reducciones deberán mirar algo más que el comportamiento del Brent. La evolución del dólar, la paridad de importación, los niveles de inventarios regionales y las cotizaciones diarias del diésel, las gasolinas y el heating oil ofrecen una referencia mucho más cercana de lo que finalmente llegará a las estaciones de servicio.
Para Oxilia Dávalos, el alivio continuará, aunque de manera gradual y adelantó que es probable que durante las próximas semanas aparezcan nuevos ajustes descendentes, pero entiende que el proceso de normalización recién podría consolidarse en los próximos meses, siempre que no vuelva a producirse un episodio que altere la logística internacional.





