El mercado de combustibles en Paraguay se encuentra atento a los cambios bélicos que pueden alterar el precio del petróleo. Mientras emblemas privados comenzaron a trasladar aumentos al surtidor, el propio Gobierno reconoce que Petropar solo podrá sostener sus costos actuales de manera transitoria.
El jefe de Gabinete de la Presidencia, Javier Giménez, fue claro hace unas horas, al advertir que la estabilidad de la petrolera estatal depende del stock ya adquirido. “No sabemos qué va a pasar en las próximas semanas o meses con este conflicto, pero Petropar seguirá compitiendo y utilizando todas las herramientas a su alcance para ofrecer calidad al menor precio posible”, afirmó.
Sin embargo, dejó en evidencia el límite de esa estrategia: si la crisis internacional se profundiza, los ajustes serán inevitables. “Ningún país importador puede atajar estas situaciones cuando se vuelven extremas”, sostuvo.
En paralelo, el mercado ya comenzó a moverse. Desde este lunes, algunas distribuidoras aplicaron incrementos de hasta G. 900 en el diésel y G. 400 en las naftas, en un intento por sostener la reposición frente al encarecimiento del producto a nivel internacional.
El presidente de la Asociación de Propietarios y Operadores de Estaciones de Servicios y Afines, Víctor Yambay, explicó que los aumentos se concentran en firmas vinculadas a Cadipac y otras compañías del segmento, donde la presión de costos es más inmediata. “Las distribuidoras más chicas ya no pueden reponer el producto si no ajustan precios, por la gran diferencia existente”, advirtió.
Este escenario empieza a generar una brecha cada vez más visible entre el sector privado y Petropar, que por ahora amortigua el impacto gracias a compras previas. Sin embargo, en el mercado ya advierten que ese desacople es temporal y que, de sostenerse la tendencia internacional, las condiciones terminarán alineándose.
El trasfondo es un contexto global altamente volátil. El crudo Brent se ubica en torno a los 101.83 dólares por barril y mantiene una tendencia alcista, mientras que los combustibles refinados muestran subas aún más pronunciadas. En Estados Unidos, el gasóleo de calefacción superó los 4 dólares por galón, alcanzando su nivel más alto desde mediados de 2022 tras escalar más de un 50 por ciento en pocas semanas.
La presión responde a las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, particularmente al conflicto con Irán, que impacta directamente en el suministro energético global. El cierre casi total del estrecho de Ormuz, restringe la oferta y acelera la reacción de los mercados.
A esto se suman decisiones de países como China, que canceló exportaciones de combustibles, y la posibilidad de nuevas restricciones desde Asia, profundizando el desbalance entre oferta y demanda. Esto genera que productos como el diésel y el combustible de aviación registren fuertes incrementos, con este último superando los 200 dólares por barril.



















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