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Vaca Muerta bate récords pero la rentabilidad de las Estaciones de Servicio se juega fuera del surtidor

Con márgenes netos cercanos al 3 por ciento y un umbral de supervivencia estimado en 350.000 litros mensuales, Nicolás Taiariol -exdirector de la Secretaría de Energía- explicó qué decisiones deberán evaluar los operadores hacia 2030.
Vaca Muerta bate récords pero la rentabilidad de las Estaciones de Servicio se juega fuera del surtidor

Hubo un tiempo en que la salud de una Estación de Servicio podía leerse casi completa en el contador del surtidor: más litros significaban un negocio más sólido. Vaca Muerta está llevando la producción argentina a niveles récord, pero aquella vieja equivalencia dejó de funcionar. El combustible puede estar disponible y, aun así, la rentabilidad escaparse por la tienda, los contratos, los costos operativos o el dinero inmóvil en una cuenta.

El crecimiento del petróleo y el gas no convencional reduce el riesgo de escasez por falta de recursos, aunque no garantiza mejores resultados para las bocas de expendio. Esa fue una de las principales conclusiones del encuentro virtual organizado por Surtidores con Nicolás Taiariol, consultor en Oil & Gas y exdirector de la Secretaría de Energía. La capacidad de refinación, la infraestructura, los precios y las decisiones comerciales definirán cuánto de ese auge llegará efectivamente al negocio minorista.

El margen va a venir por otro lado”, sostuvo Taiariol. El dato que respalda esa afirmación es contundente: la presentación ubicó la ganancia neta actual entre 2,5 y 3 por ciento sobre las ventas y calculó que una operación necesita alrededor de 350.000 litros mensuales para cubrir sus costos. El margen bruto histórico de entre 8 y 10 por ciento pertenece a otra etapa del sector y, aunque no mide exactamente la misma instancia del resultado, permite dimensionar la pérdida de holgura financiera.

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Ese umbral no funciona de manera idéntica para todas las bocas. La cercanía a refinerías y grandes centros urbanos, la distancia logística, el tamaño de la localidad y la dependencia del tránsito turístico alteran costos y volúmenes. La caída general del consumo agrava esas diferencias, especialmente en rutas donde un fin de semana con menos viajeros también significa menos cargas.

El salto productivo permite dimensionar la magnitud del cambio. La producción de Vaca Muerta habría crecido 47 por ciento durante el último año y el superávit energético podría superar los US$ 12.000 millones en 2026, según las cifras expuestas. Sin embargo, las refinerías trabajan con una elevada utilización y los proyectos presentados al RIGI se concentran en extracción, transporte y exportación, sin iniciativas equivalentes para ampliar la capacidad refinadora.

Ahí aparece la primera paradoja del nuevo escenario. Argentina puede consolidarse como exportadora y disponer de más recursos sin que aumente automáticamente el combustible ofrecido en cada plaza. “El stock está garantizado”, aseguró el especialista, pero una mayor producción no garantiza por sí sola más producto en el surtidor: entre ambos extremos intervienen la refinación, los oleoductos, el almacenamiento, la distribución y la competencia entre el mercado externo y el doméstico.

El mismo criterio alcanza a quien evalúa construir una Estación de Servicio o ampliar capacidad en un corredor vinculado con Vaca Muerta. El proyecto necesita sostenerse en tránsito comprobable de camiones y demanda logística, no únicamente en el crecimiento general de la producción.

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¿Y los precios? Los gráficos compartidos durante el stream mostraron que los valores promedio de las naftas y el gasoil se multiplicaron por más de diez en pesos al comparar 2019-2023 con 2024-2026. Medidos en dólares, los incrementos resultaron sensiblemente menores: 26 por ciento para la nafta súper, 25 por ciento para la premium y 32 por ciento para el gasoil.

El comportamiento del crudo refuerza esa lectura. En una serie con base 100 para 2019-2026, los combustibles quedaron entre 95 y 101 puntos, frente a 122 del barril local y 134 del WTI. Para Taiariol, esa trayectoria muestra que el precio doméstico estuvo más condicionado por el tipo de cambio, los impuestos y las decisiones internas que por una traslación directa del valor internacional del petróleo.

Otra presión proviene de tomar la paridad de importación como referencia para el mercado interno. Valorar el barril local como si debiera traerse desde el exterior encarece el insumo adquirido por las Estaciones de Servicio, aun cuando el país dispone de producción propia, y comprime la diferencia que queda entre la compra y la venta.

El precio en surtidor continuará, además, bajo la mirada de la política económica. Su incidencia sobre la inflación limita la posibilidad de imaginar una libertad absoluta para fijarlo, incluso dentro de un mercado desregulado. Los acuerdos, el atraso en la actualización de impuestos o las intervenciones temporales pueden impedir que las Estaciones de Servicio trasladen al público aumentos salariales y otros costos.

¿CUÁL ES EL CAMBIO QUE PROPONE LA NUEVA MOVILIDAD?

Las nuevas energías también exigen observar la demanda antes de invertir. La mayor producción podría reducir el precio mayorista del gas desde unos US$ 20 hasta US$ 3,5 por millón de BTU y devolver competitividad al GNC, aunque la infraestructura mantiene el riesgo de restricciones invernales. El GNL, en tanto, solo encuentra sustento en corredores con flotas y recorridos asegurados.

Por su parte, la electromovilidad presenta una oportunidad todavía incipiente. Aunque el parque creció 400 por ciento, existen menos de 400 cargadores públicos, concentrados principalmente en el AMBA, y el retorno depende del nivel de utilización. Por eso, los primeros proyectos deberían acompañar una demanda comprobable en rutas o centros urbanos.

El mayor potencial inmediato aparece fuera del expendio. Un informe de EY citado en la presentación señala que los negocios complementarios pueden aportar entre 40 y 50 por ciento de las ganancias operativas, mientras algunos productos de la tienda superan márgenes brutos del 30 por ciento. “El combustible te genera mucho volumen, pero la rentabilidad viene por los servicios y los bienes que están asociados”, resumió Taiariol.

La exposición identificó 70 alternativas, desde gastronomía y lavado hasta pagos, lockers y soluciones para flotas, pero advirtió que cada estación deberá elegirlas según su ubicación y sus clientes. Hacia 2030, el modelo proyectado combina 55 por ciento de ingresos por combustibles y 45 por ciento por servicios, con un margen neto potencial de entre 6 y 8,5 por ciento.

La administración completa esa transformación. Manejar los saldos diarios, renegociar proveedores, revisar seguros y automatizar procesos puede recuperar margen sin grandes obras. El autodespacho requiere cautela, mientras las herramientas digitales y financieras ofrecen aplicaciones más inmediatas. Para discutir precios, impuestos y condiciones comerciales, Taiariol remarcó la importancia de la representación mediante cámaras empresarias.

El encuentro completo, disponible en los canales digitales de Surtidores, permite profundizar estos argumentos y revisar qué alternativas pueden adaptarse a cada Estación de Servicio.

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