El aumento del diésel en Paraguay vuelve a poner en tensión los costos de las Estaciones de Servicio. La nueva ronda de reajustes aplicada por los emblemas privados convive con una demanda que no garantiza mayores ingresos y obliga a los operadores a destinar más recursos para mantener el abastecimiento.
“Es más capital operativo para vender menos, estamos tratando de aguantar”, resumió Víctor Yambay, presidente de la Asociación de Propietarios y Operadores de Estaciones de Servicios y Afines, en diálogo con Surtidores Latam. El dirigente describió un momento complejo para la actividad y advirtió sobre las dificultades que atraviesa el sector. “La calle no está bien, muy difícil está todo”, expresó.

Desde el día de ayer, Shell y Copetrol aplicaron nuevos incrementos en sus precios, en una jornada en la que otros operadores también avanzaron con ajustes. Los aumentos se ubicaron entre G. 500 (US$ 0,07) y G. 615 (US$ 0,09) por litro, según el emblema y el tipo de producto.
Las modificaciones se sumaron a las que ya habían implementado Petrobras, Petromax y Enex. Con esta nueva ronda, el diésel acumula hasta G. 3.240 (US$ 0,46) por litro de incremento durante 2026 en el mercado privado.
En las estaciones que actualizaron sus carteles, el gasoil común o tipo III llegó a G. 9.490 (US$ 1,36) por litro, mientras que el premium o tipo I se ubicó entre G. 11.475 (US$ 1,64) y G. 11.490 (US$ 1,64). Las naftas, en tanto, no registraron un ajuste generalizado en esta ronda.
Mientras los privados trasladan parte de esos costos al consumidor, Petróleos Paraguayos todavía evalúa si puede mantener sus precios actuales.
Su presidente, William Wilka, reconoció que la cotización internacional del diésel aumentó un 103% desde el inicio de la guerra en Medio Oriente. Según los cálculos expuestos por el funcionario, esa variación equivale a G. 3.642 (US$ 0,52) por litro, frente a un incremento acumulado de G. 2.535 (US$ 0,36) trasladado hasta ahora a los precios de la petrolera estatal.

La diferencia entre ambas cifras ronda los G. 1.100 (US$ 0,16) por litro. Sin embargo, ese cálculo no constituye un anuncio de aumento por ese importe ni establece una fecha para su aplicación.
Wilka sostuvo que la empresa continúa analizando los costos de adquisición y los niveles de existencias antes de tomar una decisión. “Estamos tratando de estirar”, señaló al referirse a la posibilidad de postergar un nuevo reajuste, aunque reconoció que el escenario es complicado.
Cuando sube el precio de compra del combustible, mantener el mismo volumen de abastecimiento exige disponer de más dinero. Si, al mismo tiempo, las ventas se debilitan, el capital de trabajo adquiere todavía más importancia para sostener la actividad cotidiana.






