¿Por qué subió el combustible en Paraguay? La respuesta parece sencilla cuando se observa la cotización internacional del petróleo, pero detrás del valor que paga el cliente existe una cadena bastante más amplia.
La situación internacional volvió a presionar durante septiembre. El conflicto en Medio Oriente incrementó el riesgo de interrupciones en el suministro y el Brent volvió a superar los US$100 por barril, según datos citados por el Banco Central del Paraguay.
Sin embargo, tomar solamente ese indicador para explicar el movimiento resulta insuficiente. Las empresas que abastecen al mercado paraguayo no compran barriles de petróleo, adquieren nafta y diésel, productos que tienen sus propias referencias internacionales y a los que luego se agregan fletes, condiciones comerciales y otros componentes de la operación.
Fabricio Benítez Quevedo, del Estudio Contable MQ, planteó que el primer punto para entender la situación es precisamente la evolución del crudo. Cuando el Brent sube, aumenta la presión sobre toda la cadena energética. En septiembre, además, el mercado internacional estuvo condicionado por una mayor percepción de riesgo vinculada al conflicto en Medio Oriente.

Pero el precio internacional del petróleo funciona como una referencia y no como una traducción automática del valor de cada litro vendido en Paraguay.
Las distribuidoras deben adquirir productos terminados. La nafta y el diésel tienen cotizaciones específicas y su llegada al mercado paraguayo implica gastos adicionales relacionados con transporte y condiciones de compra.
Por eso, una caída o una suba del Brent no necesariamente se refleja de forma inmediata y en la misma magnitud en el surtidor.
El segundo punto señalado por Benítez es justamente el valor de adquisición de los productos.
Una empresa puede comprar nafta o diésel cuando las referencias internacionales se encuentran en determinado nivel y recibir ese producto posteriormente. Si las siguientes operaciones se realizan bajo condiciones más caras, el costo de reposición cambia.
Esto ayuda a explicar por qué observar exclusivamente el barril puede llevar a una conclusión incompleta sobre la evolución de los valores al público.
En otras palabras, entre el petróleo extraído en origen y el litro que carga un automovilista existe una cadena de comercialización con diferentes referencias y gastos.
Para las Estaciones de Servicio, esa diferencia resulta especialmente importante, el precio de reposición de la mercadería termina siendo uno de los elementos que condicionan los márgenes y la capacidad de absorber variaciones sin trasladarlas.

A fines de enero, el diésel Porã se comercializaba a ₲6.250 por litro (US$1.05). Actualmente alcanza los ₲8.785 (US$1.47). Eso representa una diferencia de ₲2.535 por litro, equivalente a un incremento del 40.6% en nueve meses.
La nafta Oikoite 93, por su parte, pasó de ₲5.690 (US$0.95) a ₲7.490 (US$1.25) durante el mismo período. El salto fue de ₲1.800 por litro, un 31.6%.
Los valores en dólares se expresan utilizando como referencia un tipo de cambio de ₲5.980 por dólar, por lo que permiten dimensionar el precio en moneda estadounidense bajo una misma referencia cambiaria.
Según registros de Surtidores durante el año, Petropar realizó distintos ajustes y modificaciones, mostrando que la formación del valor final responde a una combinación de factores y no únicamente a una variación puntual del petróleo.
El tercer elemento aparece cuando las empresas deben volver a comprar. Benítez señaló que una despensa puede continuar vendiendo la mercadería que adquirió meses atrás a un costo menor. Pero cuando llega el momento de hacer un nuevo pedido, el proveedor puede cobrar más. Con los derivados del petróleo ocurre algo similar.
Mientras permanece el producto adquirido bajo condiciones anteriores, el impacto de una suba internacional puede demorarse. Cuando llega una nueva partida con un valor superior, el promedio de adquisición comienza a cambiar.





