El mercado colombiano de combustibles líquidos dejó un balance favorable para el diésel durante 2025. De acuerdo con el informe Así se movió el mercado de combustibles líquidos (2021-2025), publicado por Fondo Soldicom, los despachos de ACPM alcanzaron los 2.100 millones de galones, un incremento del 5,3% frente al año anterior. Para los empresarios de Estaciones de Servicio, esta evolución ofrece una referencia para evaluar el comportamiento de uno de los productos con mayor volumen de comercialización del país.
El resultado cobra relevancia al observar el panorama general. Los distribuidores minoristas despacharon 4.405 millones de galones de combustibles líquidos durante el año, apenas por encima de los 4.390 millones registrados en 2022. En ese escenario, el desempeño del ACPM contrasta con la evolución de la gasolina corriente, cuyas ventas llegaron a 2.236 millones de galones, por debajo de los 2.398 millones comercializados tres años antes. Las cifras muestran que la dinámica de la demanda varió según el producto.

Entre los factores que explican el comportamiento del diésel, Soldicom destaca que su precio se mantuvo por debajo de la referencia internacional. A esto se suma la limitada disponibilidad de otras modalidades de transporte frente al traslado terrestre por carretera. La combinación ayuda a entender por qué el abastecimiento de vehículos de carga continúa sosteniendo una parte importante del consumo nacional.
La distribución geográfica permite identificar otros datos de interés para quienes administran estaciones. Según cifras difundidas por Fendipetróleo en su balance del mercado de combustibles de 2025, Antioquia registró un aumento de 32,4 millones de galones de ACPM, equivalente al 11,73%, mientras que Valle del Cauca sumó 13,4 millones, con una variación positiva del 7,44%. Estos resultados aportan referencias territoriales para estudiar la evolución de la demanda, aunque no determinan por sí solos el desempeño comercial de cada establecimiento.
El aumento del volumen despachado, sin embargo, no garantiza una mejora proporcional de los resultados económicos. Para conocer el efecto sobre el negocio, los propietarios deben considerar los márgenes por galón, los gastos laborales, los costos de operación y las condiciones de abastecimiento.

Cabe mencionar que la rotación del inventario también merece seguimiento, ya que vender más unidades no necesariamente implica obtener una rentabilidad superior cuando los gastos crecen o los márgenes se reducen.
Otro elemento que requiere atención es el alcance de las estadísticas nacionales. Los resultados agregados pueden incluir distintos canales de comercialización, por lo que no deben interpretarse automáticamente como un crecimiento idéntico para todas las estaciones automotrices. En consecuencia, los empresarios necesitan contrastar los indicadores generales con sus propios registros de ventas, la composición de su clientela y las características del corredor vial o la zona donde operan.
Según lo compartido, la política de precios constituye, además, una variable relevante para seguir durante los próximos períodos. El diferencial entre el valor interno del ACPM y las referencias internacionales forma parte del debate sobre el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles y sus efectos fiscales. Cualquier modificación puede tener implicancias para los usuarios del transporte, los operadores logísticos y los distribuidores minoristas, por lo que será importante observar cómo evolucionan las compras ante eventuales cambios en los valores de venta.






