El negocio de las Estaciones de Servicio en México atraviesa una etapa de reconfiguración que ya no se explica únicamente por la cantidad de bocas de expendio, sino por cómo se distribuyen, quiénes las operan y bajo qué marcas compiten. Los datos del primer trimestre de 2026 muestran una aceleración en la autorización de nuevos permisos, pero también un proceso más profundo de transformación del ecosistema gasolinero.
Entre enero y marzo, la Comisión Nacional de Energía autorizó 67 permisos para el expendio de gasolina y diésel, un salto de 55.81 por ciento respecto al mismo período del año anterior. Sin embargo, más que el número en sí, el dato relevante para el sector es el ritmo: solo en marzo se aprobaron 43 permisos, casi el doble que un año atrás, marcando un punto de inflexión en la dinámica de habilitación de nuevas estaciones.
Este crecimiento se traduce en una red que sigue expandiéndose, pero que al mismo tiempo se vuelve más compleja. Según el relevamiento de PetroIntelligence, México cuenta actualmente con 14 mil 337 permisos vigentes, lo que confirma que el país ya opera con una infraestructura madura, donde cada nueva estación no solo suma volumen, sino que genera competencia en su zona de influencia.
Uno de los cambios más significativos se da en el frente de las marcas. Hoy, el 37.8 por ciento de las estaciones, 5 mil 431 puntos de venta, operan bajo firmas privadas, consolidando una tendencia que impacta directamente en la operación diaria de los surtidores.
La coexistencia de 390 marcas distintas, junto a 484 estaciones sin identidad definida, refleja un mercado fragmentado, donde la competencia ya no es solo por precio o ubicación, sino también por propuesta de valor. Para los operadores, esto implica decisiones cada vez más estratégicas: abanderarse, migrar de marca o incluso operar sin ella.
Las diferencias regionales profundizan este fenómeno. Mientras estados como Baja California muestran una fuerte penetración de marcas privadas, alcanzando el 69 por ciento del mercado, otros como Guerrero continúan altamente concentrados en torno a Pemex, con una participación del 92 por ciento. Esta disparidad evidencia que la transformación del sector no es homogénea y que las oportunidades, y desafíos, para los expendedores varían según la plaza.
Otro eje para entender el presente del sector es la estructura empresarial. Aunque existen seis mil 148 Grupos de Interés Económico, con participación en la red, la concentración avanza: los 30 grupos más grandes controlan el 25.4 por ciento de las estaciones. Firmas como Oxxogas, Petro Seven y Corpogas ya no solo operan estaciones, sino que definen estándares de escala, eficiencia y modelo de negocio que el resto del mercado observa de cerca.
La distribución geográfica también aporta claves. El Estado de México, Jalisco y Veracruz concentran el mayor número de permisos, pero cuando se analiza la relación entre estaciones y población, emergen otras realidades: Baja California Sur y Sonora presentan una mayor disponibilidad relativa, lo que incide directamente en la intensidad competitiva y en los márgenes de operación.
Al cierre de marzo, se registraron 174 permisos revocados, 89 terminados por renuncia y 111 caducidades, de las cuales sólo 41 fueron recuperadas. Este dato indica que el mercado no solo se expande, sino que también se ajusta, eliminando jugadores que no logran sostener las condiciones regulatorias o económicas.





