Federico Pucciarello analiza el impacto del aumento de biodiesel en estaciones de servicio de Paraguay
Paraguay.
11 Ago, 2026
Un claro ejemplo Más biodiésel en el gasoil: qué impacto tendrá en las Estaciones de Servicio
Las dudas de los estacioneros sobre calidad, motores y manejo del combustible vuelven a abrir una discusión que Argentina ya atravesó.

La decisión adoptada por Paraguay sobre el biodiésel no se limita a modificar un porcentaje de mezcla. El nuevo régimen cambia el margen disponible para incorporar biocombustibles al diésel Tipo III y vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que suele aparecer cada vez que aumenta el corte: ¿qué impacto tiene realmente el biodiésel sobre el combustible que llega a las estaciones y sobre los vehículos que lo utilizan?

El Gobierno paraguayo resolvió mantener en 7% el porcentaje obligatorio hasta diciembre de este año y elevar el mínimo a 8% desde enero de 2027. La modificación incorpora además una novedad de mayor alcance: se elimina el límite máximo de 10% y se habilitan mezclas que pueden llegar hasta el 20%.

La posibilidad de avanzar hacia porcentajes superiores generó interrogantes entre operadores del sector. Para conocer qué hay detrás de esas preocupaciones, Surtidores consultó al especialista argentino Federico Pucciarello, fundador de Essential Energy Holding, quien aportó la experiencia de un mercado que lleva años discutiendo el papel del biodiésel.

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MITO O REALIDAD: ¿MAYOR BIODIÉSEL SIGNIFICA MENOR CALIDAD?

Uno de los principales temores cuando se incrementa el porcentaje de biocombustible es que el producto final pierda calidad o genere inconvenientes en los motores.

Pucciarell cuestionó que el aumento del corte sea presentado, por sí mismo, como un problema técnico. Según explicó, existen mercados donde las mezclas superan ampliamente los porcentajes que hoy generan preocupación en la región.

“Brasil te habla de cortes del 50%. En Malasia están en 50%. En Europa están en 15%, 20%, 12%, depende qué país, pero todos tienen arriba del 7%”, sostuvo. Es por ello que el desafío pasa por determinar bajo qué condiciones se realiza la mezcla y qué controles acompañan ese proceso.

¿UNA EXCEPCIÓN EN EL MUNDO?

El especialista recordó que distintos mercados utilizan mezclas más elevadas y que, en algunos casos, el biodiésel ocupa un lugar mucho más importante dentro de la matriz destinada al transporte.

Incluso sostuvo que la discusión sobre el biocombustible debería observarse desde una perspectiva histórica. “El diésel, cuando hizo el motor, lo hizo para biodiésel, no lo hizo para fósil”, afirmó.

¿EL PROBLEMA ESTÁ EN EL MOTOR?

Aquí aparece una de las principales dudas para los estacioneros. Si Paraguay habilita mezclas de hasta 20%, ¿significa que todos los vehículos estarán preparados para recibirlas?

La compatibilidad depende de las especificaciones establecidas para cada combustible y de las recomendaciones de los fabricantes. Por eso, pasar de un corte obligatorio de 7% a porcentajes superiores requiere reglas claras, control de calidad y comunicación suficiente para que cada integrante de la cadena conozca las condiciones bajo las cuales puede comercializarse el producto.

En ese sentido, la experiencia argentina puede servir como referencia, pero no como una prueba automática de lo que sucederá en Paraguay.

¿EL AGUA ES UN PUNTO CRÍTICO?

Uno de los argumentos más particulares planteados por Pucciarello está relacionado con la presencia de agua en el combustible. El especialista sostuvo que el comportamiento del biodiésel frente al agua puede hacer más visible una contaminación que, según su explicación, podría pasar inadvertida en determinados combustibles fósiles.

Su planteo fue más allá y afirmó que la incorporación de agua al gasoil puede convertirse en una práctica utilizada para obtener un margen adicional de rentabilidad. Esta acusación no debe interpretarse como una conducta generalizada de las estaciones de servicio ni como una conclusión aplicable al mercado paraguayo, ya que requeriría evidencia específica para ser comprobada.

Lo relevante desde el punto de vista técnico es otro aspecto señalado por el especialista: la presencia de agua en los combustibles exige controles adecuados, independientemente del porcentaje de biodiésel utilizado.

Para las estaciones, esto vuelve a colocar el almacenamiento, la limpieza de tanques, la gestión de la humedad y los procedimientos de recepción del producto entre los puntos que no pueden quedar fuera de la discusión.

¿ARGENTINA REDUJO EL CORTE POR UNA RAZÓN TÉCNICA?

El experto atribuyó las decisiones sobre los porcentajes de mezcla a la presión de las grandes petroleras y habló de una disputa de intereses económicos y políticos. Según su interpretación, el nivel de corte no estaría determinado exclusivamente por razones técnicas.

También señaló que existe una discusión legislativa para elevar el porcentaje de biodiésel y recordó que el nivel vigente responde a decisiones regulatorias que fueron modificando el esquema original.

Estas afirmaciones corresponden a la interpretación de Pucciarello sobre el mercado argentino y deben leerse como parte del debate sectorial, no como una conclusión oficial sobre las razones que explican cada modificación normativa.

Lo que sí deja planteado su análisis es una cuestión relevante para Paraguay: cuando un país aumenta la participación del biodiésel, la discusión no se limita a los motores o a la calidad del producto. También entran en juego los costos, la disponibilidad de materia prima, la producción local, las importaciones, las petroleras y los intereses de los distintos integrantes de la cadena.

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