La reciente disminución de las cotizaciones internacionales del petróleo, impulsada por señales de acercamiento entre Estados Unidos e Irán, comenzó a generar expectativas en Paraguay sobre una posible reducción de los precios de los combustibles. No obstante, desde Petropar aclararon que cualquier modificación dependerá de la evolución sostenida del mercado y de factores logísticos que impiden una traslación inmediata a los surtidores.
El presidente de la estatal, William Wilka, aclaró que la empresa sigue de cerca el comportamiento del crudo y de los derivados en los mercados internacionales para evaluar eventuales medidas comerciales. Según señaló, una continuidad de la tendencia descendente podría abrir espacio para nuevos ajustes, aunque todavía es prematuro anticipar una decisión.
La cautela responde a que los combustibles que actualmente se comercializan fueron adquiridos cuando los valores internacionales se encontraban en niveles superiores. Especialistas explicaron a Surtidores que al igual que ocurre en la mayoría de los países importadores, existe un desfase entre la evolución de las referencias globales y el precio que finalmente paga el consumidor.
A ello se suma el tiempo que demanda la llegada de los productos al país. Entre la compra, el transporte y la distribución pueden transcurrir entre 35 y 45 días, especialmente considerando la dependencia de la Hidrovía Paraguay-Paraná para el abastecimiento de combustibles.
Desde Petropar sostuvieron además que la empresa opera con reservas estratégicas equivalentes a varios meses de consumo, una herramienta que permite garantizar el suministro y amortiguar movimientos bruscos del mercado internacional. Esa política también implica que las variaciones recientes no impactan automáticamente en la estructura de costos.
Otro aspecto considerado por la estatal es el uso de promedios de cotizaciones durante determinados períodos para definir su política comercial. De esta manera, se evita responder a fluctuaciones diarias que podrían resultar transitorias y generar inestabilidad en el mercado.
La expectativa generada por la baja del petróleo coincide con un momento de fuerte atención sobre Medio Oriente, una región que continúa teniendo una influencia determinante en la formación de los precios energéticos a nivel global. Cualquier señal de mayor oferta o de menor riesgo para el suministro suele reflejarse rápidamente en las cotizaciones internacionales.
Sin embargo, el caso paraguayo muestra que la relación entre el barril y el surtidor no es directa. Inventarios previamente adquiridos, costos logísticos, tiempos de reposición y estrategias comerciales forman parte de una cadena que diluye los efectos inmediatos de los movimientos externos.
Por ese motivo, aun cuando las referencias internacionales mantengan su tendencia descendente durante las próximas semanas, los consumidores paraguayos deberán esperar para observar si esa mejora logra materializarse en los precios locales.



















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